Porfirio Diaz, durante su gobierno realizó múltiples mejoras en
México, si bien lo hizo a costa de vejaciones. Suprimió el bandidaje,
reorganizó la hacienda pública, fomentó la industria nacional, la construcción
de carreteras, ferrocarriles y líneas telegráficas y la agricultura; creó un
sistema de enseñanza pública, mantuvo relaciones amistosas con las potencias
extranjeras, dio a la nación una nueva posición internacional y atrajo capital
extranjero para desarrollar sus fuentes de riqueza.
México gozó de una era de prosperidad, pero pocos
disfrutaron de ella. Díaz fue un dictador que supo emplear todos los medios a
su alcance para mantenerse en el poder, pero el malestar aumentaba
progresivamente entre sus súbditos. El capital extranjero contribuía a desarrollar
el país, pero llevaba la parte del león en los beneficios; los privilegios que
otorgaba el gobierno a los concesionarios extranjeros despertaron el
resentimiento; las leyes sobre explotación de minas se modificaron en beneficio
de propietarios particulares; se descuidó la enseñanza rural y los indios
perdieron la mayor parte de sus tierras hasta el punto de que, en 1910, el
96,9% de las familias campesinas no eran propietarias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario